Una pintura expresionista presenta un árbol solitario y oscuro junto a un río serpenteante, enmarcado por un cielo vibrante y colinas coloridas. La pincelada audaz y pictórica emplea tonos vívidos de naranja, amarillo, azul y rosa, característicos del fauvismo.
Una pintura expresionista presenta un árbol solitario y oscuro junto a un río serpenteante, enmarcado por un cielo vibrante y colinas coloridas. La pincelada audaz y pictórica emplea tonos vívidos de naranja, amarillo, azul y rosa, característicos del fauvismo.